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Libro Diario de un viaje sin retorno: Operación Pedro Pan / Madrid

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  • hace 6 días
  • 9 Min. de lectura

La historia de Nidia Piloto, narrada en su obra Libro Diario de un viaje sin retorno: Operación Madrid, es un testimonio conmovedor y profundo sobre una época crucial en la historia cubana y la experiencia de miles de niños que, en busca de un futuro mejor, se vieron obligados a abandonar su país natal. Este relato no solo documenta un episodio histórico, sino que también refleja la resiliencia, la esperanza y el compromiso de una generación que enfrentó la adversidad con valentía y determinación.

Cena en Madrid
Nidia (de izquierda a derecha, cuarta) en Madrid junto a las monjas

Nidia Piloto acerca de esta cena:

Las monjas nos invitaron a compartir su banquete de Noche Buena, y nos tomamos fotos. Me puse uno de los vestidos que me mandó madrina y me estrené las botas. En la misa de Gallo a las 12:00 a.m. escuchando «Noche de Paz», el Padre habló sobre nosotras las cubanas, y el sacrificio que habíamos hecho alejándonos de nuestra familia. Cuando terminé de comulgar, no pude más, y me arrodillé llorando.


El origen y desarrollo de la Operación Pedro Pan


La Operación Pedro Pan comenzó como un programa discreto y cuidadosamente planificado, inicialmente denominado «Programa de Niños Cubanos Refugiados Sin Acompañante». Su objetivo principal era facilitar la salida de Cuba de menores de edad, entre 6 y 18 años, que se encontraban en una situación de vulnerabilidad debido a las circunstancias políticas y sociales que azotaban la isla en ese momento.


En un esfuerzo conjunto entre organizaciones civiles, religiosas y el gobierno de Estados Unidos, se logró que en un lapso de apenas un par de años, 14,048 niños pudieran salir de Cuba y encontrar refugio en territorio estadounidense. Esta operación, aunque discreta, fue un acto de solidaridad y esperanza para muchas familias que veían en ella la única posibilidad de un futuro seguro para sus hijos.


Libro de Nidia Piloto

La complejidad de esta operación radicaba no solo en la logística de traslado, sino también en la necesidad de mantener la confidencialidad para proteger a los niños y sus familias. La colaboración entre el clero cubano y español, junto con el apoyo del gobierno estadounidense, fue fundamental para que esta iniciativa pudiera llevarse a cabo con éxito, a pesar de los numerosos obstáculos y riesgos involucrados.


Factores que llevaron al cese de la operación y sus consecuencias


La Crisis de Octubre, un momento de alta tensión internacional, junto con otros factores determinantes como la suspensión de los vuelos directos entre Cuba y Estados Unidos, provocaron que la operación tuviera que ser interrumpida abruptamente. Esta decisión dejó a muchos jóvenes varados en Cuba, sin la posibilidad de emigrar por esta vía, generando una situación de incertidumbre y desesperación tanto para ellos como para sus familias.


Este cese no significó el fin de la esperanza ni la renuncia a sus sueños. Por el contrario, los jóvenes afectados y sus padres continuaron insistiendo en la necesidad de cumplir con los compromisos adquiridos por las autoridades involucradas. En este contexto, el clero de Cuba y España, así como el gobierno estadounidense, fueron recordados constantemente sobre la importancia de mantener su apoyo y compromiso con estas familias.


Nidia nos relata en su libro:


Operación Pedro Pan / Madrid

Octubre de 1962 a 1970


Al suprimirse los vuelos directos entre Cuba y Estados Unidos, en octubre de 1962, España, Jamaica y México se convierten en los terceros países, como únicas rutas legales para refugiados cubanos con destino a Estados Unidos.

La salida de Cuba por España, como destino intermedio, se comienza a utilizar también para esos niños y jóvenes de la Operación Pedro Pan quedados en Cuba, por su terminación, y otros que intentaban salir seguían queriendo, o teniendo que salir sin acompañante. Este sistema es denominado «Operación Madrid».


De esta Operación se ha hablado muy poco; pero logró sacar de Cuba hacia España, aproximadamente a unos tres mil niños y jóvenes, un promedio de 11 de ellos semanales. En este caso, los varones tenían menos de 15 años, por estar sujetos a las medidas de la edad militar en Cuba. La edad de las niñas no tenía límite. A su llegada a España los niños fueron igualmente atendidos por miembros de la Iglesia católica de ese país, junto a sacerdotes, religiosos y laicos y familiares, también emigrados de Cuba.


La Operación Madrid fue diferente. Por medio de La Operación Pedro Pan salieron niños y jóvenes, usando la visa waiver. En este programa se utilizaba el visado español regular. A pesar de la aparente diferencia entre ambos programas, usando diferentes métodos, eran iguales en propósitos y destino final.


Un fraile franciscano, el Padre Antonio Camiñas inició la Operación Pedro Pan / Operación Madrid, dirigida por un matrimonio cubano, Roberto y Olga Guerra. A su vez, el Padre, Gerardo Fernández, un capellán madrileño del colegio Hermanos Maristas, tuvo la responsabilidad de recibir los niños en el aeropuerto de Madrid, y llevarlos a la agencia para el comienzo del proceso de su estancia temporal en España con destino a Estados Unidos, y reubicarlos en centros, campamentos y colegios católicos.

Para el año 1968, un promedio de 416 niños cubanos había sido alojados en centros creados por la Iglesia católica y una fundación privada en España. De cualquier manera, los familiares en Estados Unidos eran responsables por su estadía económica, mientras se procesaba su reclamación por medio de un afidávit y la visa I-20.

Para estos niños, también la nostalgia y sensación de estar en un limbo no tenía precedente. A pesar de estar conscientes de que no había posibilidad de regreso, la espera entre personas extrañas y en un país desconocido era desesperante.


En casa de su familia en Asturia
Nidia en Asturia

La historia de Nidia Piloto refleja esta lucha constante, mostrando cómo, a pesar de las dificultades, la comunidad cubana en el exilio y dentro de la isla mantuvo viva la esperanza y la determinación de buscar un futuro mejor. Su relato es un homenaje a todos aquellos que, en medio de la adversidad, no dejaron de soñar y luchar por sus derechos y libertades.


La experiencia personal de Nidia Piloto en el contexto de la Operación Pedro Pan / Operación Madrid


En Libro Diario de un viaje sin retorno: Operación Madrid, Nidia Piloto comparte su vivencia personal, que se entrelaza con la historia colectiva de miles de niños y jóvenes que participaron en esta operación. Su narrativa, escrita con un tono sereno y reflexivo, permite al lector adentrarse en las emociones, miedos y esperanzas que marcaron esos años.


La autora utiliza frases extensas y bien estructuradas, predominando la voz activa para dar dinamismo a su relato, pero sin perder la serenidad que exige un tema tan delicado. A través de sus palabras, se puede comprender la complejidad de la situación política y social que enfrentaban, así como la importancia de la solidaridad y el apoyo mutuo en momentos de crisis.


En la noche, cuando me hacía los rolos, recibí una llamada del padre de María Josefa para coordinar mi llegada a Oviedo. Su esposa y el estarán en la estación esperándome, pues ellos tienen un piso en Oviedo donde haremos noche y después tomaremos el ómnibus Alza tren para Luarca, donde vive el resto de la familia. Mi contraseña es un gorrito blanco pues se me había olvidado de que no nos conocemos ni por fotos.

Estoy contenta y emocionada a la vez porque me voy, pero temerosa al mismo tiempo a lo desconocido. Es que, por fin, voy a conocer a la familia de Cary, y les podré contar semejante evento. María Josefa también es su prima y le manda paquetes desde España y se escriben sin conocerse personalmente y yo en unas horas los voy a ver. El tío Ramon se comprometió y lo que menos puedo hacer es darle esa satisfacción de visitar a su familia. ¡Qué cosas tiene la vida! Me fui a acostar sola, helada de frío y nerviosa. No sé si podre dormir, pero no quiero llorar. Es posible que, si lo hago, se entere el colegio entero.

Siento miedo al futuro y lo desconocido, pero el sentido de responsabilidad por cumplir mi misión me hace sentir contra la pared, atrapada, ansiosa, desesperada y triste con el terror de apegarme a algo que tendría que volver a dejar. Viví con demasiados apegos en Cuba y no quiero experimentar de nuevo lo difícil que es la separación, porque aunque no sea lo mismo tiene el sabor de familia.

Luarca, España

Este testimonio no solo es un documento histórico, sino también una invitación a reflexionar sobre el valor de la memoria y la necesidad de preservar las historias que conforman nuestra identidad cultural. La obra de Nidia Piloto se convierte así en un puente entre generaciones, uniendo pasado y presente a través de la palabra escrita.


La importancia de preservar y difundir estas historias en la literatura cubana


La literatura tiene un papel fundamental en la construcción y preservación de la memoria colectiva. Obras como Libro Diario de un viaje sin retorno: Operación Madrid son esenciales para entender no solo los hechos históricos, sino también las vivencias humanas que los acompañan. En este sentido, la labor de editoriales como UnosOtrosEdiciones es crucial, ya que buscan ser el puente para que muchos escritores, especialmente aquellos enfocados en cultura y literatura, puedan ver sus obras publicadas y llegar a un público más amplio.


Promover el acceso a estas narrativas permite que nuevas generaciones conozcan y valoren la riqueza cultural y literaria cubana, así como las experiencias que han moldeado su identidad. Además, contribuye a fomentar un diálogo intercultural que enriquece el panorama literario y cultural en general.


Para quienes amamos la cultura y la literatura, es fundamental apoyar y difundir estas voces diversas que, a través de sus relatos, nos invitan a comprender mejor nuestra historia y a empatizar con quienes la vivieron.


Reflexiones finales sobre el legado de la Operación Pedro Pan y la obra de Nidia Piloto


La historia de la Operación Pedro Pan y el testimonio de Nidia Piloto nos recuerdan la importancia de la esperanza y la perseverancia en tiempos de adversidad. A través de su relato, podemos apreciar cómo la solidaridad y el compromiso pueden transformar vidas y abrir caminos hacia un futuro mejor.


Había llegado el momento de mi regreso a Cuba. Tan pronto pude viaje con mi niña de un año y medio, y al llegar, la emoción por parte de los familiares y amigos fue inmensa. Todo estaba prácticamente igual a cómo lo dejé, pero yo había cambiado, aunque el amor estaba intacto. Cuando regresé al aeropuerto John F. Kennedy de New York, di gracias a Dios y a este país por estar en casa.


Mi nostalgia por Cuba fue disminuyendo y un día escuché que cubanos habían asaltado la embajada del Perú, en la Habana, y se iban asilando miles de personas. Me enteré de que entre ellos estaba mi hermano y su esposa. Fueron horas de desasosiego hasta que logré viajar con mi madrina a Miami. Allí, nos encontramos con su sobrino que viajó de Puerto Rico y partimos para Cayo Hueso. Finalmente conseguimos un camaronero llamado Metamorfosis que nos llevaría a Cuba. Éramos 11 hombres y cuatro mujeres. Yo dejaba a mi niña, mi esposo y mi trabajo de 11 años, sin saber lo que me esperaba.

En la Habana, nos quedamos casi todos los pasajeros en un hotel, mientras hacíamos las respectivas reclamaciones de familiares. Al menos, nos pudimos bañar, comer y contactar a la familia por teléfono, después de 14 horas de travesía. Del barco al hotel, nos trasladaba una lancha ida y vuelta.

Luego, los militares nos informaron la cantidad de familiares que nos tocaban, de acuerdo con cuánta escoria ellos habían asignado que nos teníamos que llevar para Estados Unidos. Entre estos, iban presos políticos y comunes, pacientes de sanatorios mentales y homosexuales.

A mis padres los fueron a recoger sin aviso, y una vez fuera, sellaron la casa y el carro. Más tarde, recogieron a la suegra de mi hermano. A ellos no les hicieron actos de repudio, porque eran muy queridos en el barrio. De ahí los llevaron a la playa El Mosquito, en el Mariel, donde el régimen había construido carpas para quedarse, hasta que los barcos o lanchas los recogiera.

Regresamos mis padres y la suegra de mi hermano, porque la esposa y él habían sido enviados en un camaronero aparte. El viaje de regreso fue más largo, debido al peso que traía el barco. La trayectoria fue como de 16 horas y con olas tan altas que cuando el barco bajaba parecía que no subiría más. Los familiares íbamos amontonados en la cubierta y los demás pasajeros en otros compartimentos. Llegamos a Cayo Hueso y empezamos a bajar del barco con bastante orden, ayudados por agentes del puerto de Estados Unidos. Para entretener a los otros pasajeros, les dije que en la bodega del barco había comida. Para allá bajaron, pero parece que no encontraron el abridor de latas, tuve una desagradable sorpresa al ver a uno de esos desconocidos pasajeros tratando de abrir una lata con los dientes.


Celebrando la llegada de sus padres
Nidia celebrando con su mamá, el Día de las Madres, New York 1980

Este legado no solo pertenece a quienes vivieron directamente la experiencia, sino que es un patrimonio cultural que debe ser preservado y difundido para que nunca se olvide. La literatura, en este sentido, se convierte en un vehículo poderoso para mantener viva la memoria y para inspirar a quienes buscan comprender y valorar la complejidad de nuestra historia.


Invito a todos los lectores interesados en la cultura cubana y la literatura a acercarse a esta obra y a reflexionar sobre las múltiples dimensiones que encierra. La historia de Nidia Piloto es, sin duda, un testimonio valioso que enriquece nuestro entendimiento y nos conecta con una parte fundamental de nuestra identidad.



Este relato es un ejemplo claro de cómo la literatura puede ser un puente entre el pasado y el presente, y cómo, a través de la palabra escrita, podemos mantener viva la memoria de aquellos que, con valentía, enfrentaron un viaje sin retorno en busca de libertad y dignidad.


Libro Diario de un viaje sin retorno

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